
No sabía que escribiendo podía una encontrarse tanto. Llevo ausente del blog varios meses, pero es que no sé hacer nada sin ganas. Y no me apetecía. He estado escribiendo mucho y leyendo más. Creo que escribimos como leemos. Y yo, desde el maravilloso curso de escritura con Ana Haro, no sé vivir sin escribir. Ya os la he recomendado en varios posts, pero no me cansaré de hacerlo. Algunos dirán que soy una intensa (¡no les falta razón!) pero es de lo mejor que me ha pasado desde mi llegada a Menorca.
Se ha convertido en mi hábito favorito, escribir cada mañana al despertar. Silencio, café y palabras. Hoy en este post, te dejo dos de esos escritos –uno de ellos te lo dejo en mi lengua materna, porque traduciéndolo pierde toda la gracia. Y creo que ya tengo el próximo post del bolsillo actitud: la escritura como terapia. ¿Qué te parece?
El plaer és profundament seriós.
Clarice Lispector
Dolerte
Quise encadenar cafés, uno tras otro. Ahogarme en copas de vino y en el humo de unos cigarrillos que siempre había detestado.
Quise desnudarme y descubrir en mi piel tatuajes nacidos de la noche. Tatuajes diminutos, escondidos en rincones secretos, al alcance de muy pocos. De esos que despiertan la urgencia de encontrarlos todos. De seguirlos con la yema de los dedos. De demorarse en sus bordes, casi saboreándolos.
Quería sentirme tuya. Apenas lo que dura un gemido. Llegar al éxtasis como una copa que estalla al caer. Dejarlo todo cuajado de grietas de mí. De la que fui.
Porque, aunque después recogiéramos cada fragmento, no habría forma de recomponerlos igual.
Que, pese a lo fugaz del instante, el suelo de tu casa conservara para siempre las huellas del impacto. Esquirlas de vidrio junto a las patas de los muebles de madera, bajo la nevera, escondidas en el hueco del rodapié, entre las juntas de las baldosas… esperando.
Que se te clavaran en las plantas de los pies desnudos cuando menos lo esperases. Que tuvieras que detenerte, arrancártelas, curarte.
Hacerte daño.
Sí. Eso era.
Quería dejarte la piel herida.
Diumenge, encara
Dematí de sexe, de passeig pel sol amb vistes a la mar, de berenar coquetes de civada amb fruita fresca tallada primeta. De veure la teva boca oberta i no poder contenir el gemec. De cridar entre els llençols i de fer feines de casa. De tenir-te tot per mi. I que tot mai em sigui suficient, però avui sí.
Sexe i sol, fruita i pintura que fuig. La pell ens queda justa. Les ganes de fugir es fan petites i ja no em reconec tan boja.
I em quedaria a viure dins aquest diumenge de granar fulles i tombar-nos damunt les pedres calentes del sol de primavera. Peus despullats, blancs i poc cuidats. Ningú li pren esment abastament als peus.
I dins la bogeria més fèrtil i menys bruta, trobam la manera de que l’aigua no ens regalimi dintre. La perfecció de les teves formes calmen la meva set i em lleven la son. No deman res més, no necessit més respostes. Les hi tenc totes, aquí, dins el pit i sobre el llit.
Marxa diumenge, però deixa’m aquestes certeses per quan arribi el dilluns.
Posa’t allà.
Sí, així. Perfecte.
Deixa’m capturar aquest instant. Que res ens el prengui. Ja no.
La vraie générosité envers l’avenir consiste à tout donner au présent.
Albert Camus
¡Nos leemos!