
Hay finales que saben a principios. No sé si es por el aire frío o porque octubre y noviembre siempre traen esa sensación de “poner orden”, pero estos meses suelo revisar mis finanzas con más cariño. Y quiero contarte algo: tras escuchar más de cincuenta podcasts, leer libros enteros extrayendo las ideas principales y ponerlo en práctica, te resumo lo más importante que he aprendido.
Este post es eso: la crème de la crème. Lo esencial de lo esencial.
Sin ruido. Sin tecnicismos. Solo lo que funciona.
1. Fondo de emergencia (tu salvavidas financiero)
Antes de soñar con inversiones, proyectos o rentabilidades, toca construir la base.
Un fondo de emergencia es tu tranquilidad mental en formato ahorro.
¿Cuánto?
Entre 3 y 6 meses de gastos mensuales.
Si tus gastos son 1.200 € al mes, tu fondo debería estar entre 3.600 € y 7.200 €.
¿Dónde guardarlo?
En opciones seguras y accesibles, como:
- Cuentas remuneradas (interés sin complicaciones).
- Depósitos a plazo corto (3–6 meses) para aumentar un poco la rentabilidad sin perder liquidez.
No te hará rica. Pero te dará algo mucho mejor: paz mental.
2. El porcentaje clave: el ahorro
No importa si ganas mucho o poco. Lo que importa es el hábito.
Y la pregunta recurrente que se nos plantea es: ¿cuánto debería ahorrar? Reserva al menos el 10% de tus ingresos cada mes. Si puedes llegar al 20%, mejor. Pero no te castigues si hoy no llegas: lo importante es empezar, automatizar y mantener.
Lo que separa a quienes mejoran sus finanzas de quienes no… no es la cantidad. Es la constancia.
3. Ser feliz ahora (sí, ahora): la rebeldía bien entendida
Aquí voy a ir en contra de muchos expertos que he escuchado y leído. Muchos hablan de esos años que trabajaron muchísimo y se esforzaron tanto. En esos momentos, por las noches, se acostaban preguntándose si valdría la pena y si estaban haciendo lo correcto. Porque era un suplicio. Bien, yo pienso que no quiero una vida llena de renuncias hoy para un futuro que nadie garantiza.
No creo en dejar de vivir ahora “para invertir más”. Creo en vivir ahora mientras planificas el mañana. Igual no estás de acuerdo, pero me niego a renunciar al presente. Es el único momento que realmente tenemos.
Mi filosofía: Ahorra bien, invierte bien y vive bien.
Los tres a la vez. Lo uno no quita lo otro.
Porque al final del día, la mayor rentabilidad es poder irte a dormir con la conciencia tranquila de que hoy también ha valido la pena.
Es un magnífico primer paso el ser capaz de reconocer qué es lo que te hace feliz.
Lucille Ball
4. Invierte, sin perder la cabeza
Una vez tengas tu fondo de emergencia y tu hábito de ahorro, toca invertir.
Diversificando. Informándote. Sin prisas. Sin obsesiones.
Opciones interesantes:
✔️ Fondos indexados
Mi recomendación personal para empezar:
- Bajos costes
- Alta diversificación
- Simplicidad
Se ajustan muy bien a perfiles que quieren invertir a largo plazo sin dedicarles horas. Lee más sobre fondos indexados aquí.
✔️ Gestión inmobiliaria
No hace falta comprar un piso, aunque eso es lo que yo he probado por ahora. Existen más opciones:
- Plazas de garaje
- Rent to rent (estudiaremos más de esto en algún post futuro)
- Locales comerciales
Y, por supuesto, formarse antes de lanzarse.
✔️ Criptomonedas (ojo aquí)
Úsalas como especia, no como plato principal. Un porcentaje pequeño.
Son muy volátiles: pueden subir rápido… y bajar igual de rápido.
✔️ Tu propio negocio
La pregunta clave:
¿Qué harías aunque no te pagaran por ello?
Ahí suele haber oro. Oportunidades. Semillas de ingresos futuros.
5. Y por último (y esto debería ser el principio de todo): pregúntate
Ningún consejo financiero sirve si no sabes qué quieres de la vida.
Preguntas clave:
- ¿Hacia dónde quiero dirigir mi vida?
- ¿Qué quiero conseguir?
- ¿Qué me importa de verdad?
- ¿Qué vida quiero financiar? ¿Qué me identifica?
Tus respuestas marcarán tus decisiones. Y tus decisiones marcarán tu libertad.
El futuro depende de lo que hagas hoy.
Mahatma Gandhi
¡Nos leemos!