{"id":722,"date":"2025-06-03T14:53:54","date_gmt":"2025-06-03T13:53:54","guid":{"rendered":"https:\/\/lamochiladeclara.com\/?p=722"},"modified":"2025-06-03T14:53:54","modified_gmt":"2025-06-03T13:53:54","slug":"bolsillo-escritos-lo-que-pasa-cuando-nadie-mira","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lamochiladeclara.com\/en\/bolsillo-escritos-lo-que-pasa-cuando-nadie-mira\/","title":{"rendered":"Bolsillo Escritos. Lo que pasa cuando nadie mira."},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"2560\" height=\"1920\" src=\"https:\/\/lamochiladeclara.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/IMG_0328-edited-scaled.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-724\" srcset=\"https:\/\/lamochiladeclara.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/IMG_0328-edited-scaled.jpeg 2560w, https:\/\/lamochiladeclara.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/IMG_0328-edited-300x225.jpeg 300w, https:\/\/lamochiladeclara.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/IMG_0328-edited-1024x768.jpeg 1024w, https:\/\/lamochiladeclara.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/IMG_0328-edited-768x576.jpeg 768w, https:\/\/lamochiladeclara.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/IMG_0328-edited-1536x1152.jpeg 1536w, https:\/\/lamochiladeclara.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/IMG_0328-edited-2048x1536.jpeg 2048w, https:\/\/lamochiladeclara.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/IMG_0328-edited-16x12.jpeg 16w, https:\/\/lamochiladeclara.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/IMG_0328-edited-840x630.jpeg 840w\" sizes=\"auto, (max-width: 2560px) 100vw, 2560px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Las historias tambi\u00e9n viajan. Algunas se suben al tren, otras se quedan contigo\u2026 sin que te des cuenta. Y todo esto ocurre mientras todo parece quedarse en silencio. Por favor. Menorca, abril 2025.<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Hay momentos que se escapan del calendario y de la c\u00e1mara. Instantes m\u00ednimos, cotidianos, que nadie sube a <a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/lamochiladeclara\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" title=\"\">Instagram<\/a> ni anota en su agenda. Pero ah\u00ed est\u00e1n. Una hoja que cae en vertical perfecta. Un gato que bosteza como si entendiera todo. El gesto de alguien que espera a otro y sonr\u00ede antes de verlo. El vapor que sube del caf\u00e9. La paz de llegar a casa sin prisa.<\/p>\n\n\n\n<p>Este texto es un intento de atrapar algunos de esos instantes invisibles. De recordar que no todo lo importante hace ruido. A veces, lo mejor\u2026 pasa cuando nadie mira.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Me interesan las cosas peque\u00f1as. Son las que sostienen el mundo.<\/p>\n<cite>Mar\u00eda Negroni<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La estaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Y siguen. Sin m\u00ed y conmigo, las historias que se asoman cada ma\u00f1ana. Las veo llegar, y a otras muchas pasar de largo dentro de un tren que va despacio. Con sus maletas y sus sombreros. Va despacio, pero no tan despacio como para que bajen todas. Que todas tampoco caben en el and\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Circulen, circulen. Vayan avanzando, por favor. \u2013dice un controlador del tr\u00e1fico de historias, haciendo movimientos con sus dos brazos. Es diminuto y lleva un traje gris. Un traje gris de controlador de historias, claro, qu\u00e9 va a llevar.<\/p>\n\n\n\n<p>Y las historias avanzan, obedientes. No muy r\u00e1pido, no es un caminar veloz, pero no me da tiempo. No tengo tiempo de retenerlas a todas y tampoco de verles bien las caras.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfDe qu\u00e9 hablas t\u00fa? Perdona, \u00bft\u00fa qu\u00e9 cuentas? \u2013les voy preguntando, toc\u00e1ndoles el brazo para que se detengan un momento.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero me miran y sonr\u00eden, sin decir nada, sin hablar. Sus caras me dicen que si quiero saberlo que me siente con ellas en la cafeter\u00eda de la estaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Inv\u00edtame a un caf\u00e9 y te lo cuento. \u2013me dice una, gui\u00f1\u00e1ndome el ojo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y me caen bien. Casi todas. Algunas me dan miedo, para qu\u00e9 mentirme.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfY todas est\u00e1n en mi cabeza? \u2013pregunto al que parece que lleva el orden del incesante fluir de ir y venir.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013A m\u00ed no me pregunte, yo s\u00f3lo estoy aqu\u00ed para que no haya atascos. Circule, por cierto, vaya circulando. Que hace usted tap\u00f3n y todo se pega. \u2013me responde, serio, sin apenas mirarme un instante.<\/p>\n\n\n\n<p>Y avanzo. M\u00e1s por inercia de la riada de historias que me empuja que por obediencia. Y me sentar\u00eda con m\u00e1s de dos y m\u00e1s de tres a tomarme un caf\u00e9. Que me cuenten. Pero no tengo tanto tiempo, me digo. Ni tampoco nada suelto, compruebo metiendo las manos en los bolsillos de mi mono floreado de escritora. Igual aqu\u00ed se pagan los caf\u00e9s con frases buenas, en lugar de con monedas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Pero tienen que ser buenas, \u00bfeh? No me intente colar esas frases hechas manoseadas por todo el mundo. \u2013me avisa el camarero, alzando la voz tras la barra, sin parar de secar un vaso con el trapo azul.<\/p>\n\n\n\n<p>Y me quedo en medio del and\u00e9n, cerca de la entrada a la cafeter\u00eda. Sin saber bien qu\u00e9 hacer o qu\u00e9 decir. Es como cuando llegas a un aparcamiento y est\u00e1 todo lleno de parking disponible. \u00bfNo os pasa, que cuesta m\u00e1s elegir? Que si el de al lado de la pared, pero cuidado con la columna, ah\u00ed demasiado lejos de la puerta y aqu\u00ed demasiado cerca de la curva. Pues eso, tantas, tantas, tantas historias hay, que me quedo sin saber cu\u00e1l elegir. <\/p>\n\n\n\n<p>Termino sentada en un banco con una mujer de cabello rizado parlanchina que me cuenta que son muchas historias, viajando juntas. Que d\u00f3nde vamos a ir a parar. Que desde que lleg\u00f3 el taller de Ana Haro, la situaci\u00f3n se les ha ido de las manos. Demasiadas historias, muy diferentes, todas hablando a la vez. Que en la estaci\u00f3n les falta personal, que nadie quiere ser controlador de historias porque son muy poco obedientes. Cada vez menos. Y ahora que llega el verano, ya ver\u00e1s. Tendr\u00e1n que ampliar el tren, a\u00f1adir vagones. <\/p>\n\n\n\n<p>Y yo, me quedo sentada mirando al frente, sintiendo el fr\u00edo de la ma\u00f1ana en mis tobillos descubiertos. Que este mono floreado de escritora s\u00f3lo llega hasta las pantorrillas. Y te gusta, \u00bfllevar las u\u00f1as amarillas?, oigo preguntar a mi abuela en mi cabeza. Sonr\u00edo, cuando una voz en el altavoz anuncia que es la hora.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Se\u00f1oras historias, hora del paseo matinal con Cala. Abandonen la estaci\u00f3n. Vamos a cerrar.<\/p>\n\n\n\n<p>Y todo el mundo se afana por ir hacia la salida, \u00bfhacia sus casas? No s\u00e9 d\u00f3nde ir\u00e1n. Que la vivienda est\u00e1 fatal. Estoy por avisarles. En casa tampoco cab\u00e9is todas. Pues nada, hasta ma\u00f1ana, supongo. Qu\u00e9 crisis m\u00e1s hist\u00f3rica.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Y me digo que tal vez ma\u00f1ana me levante un poco antes, con suelto en los bolsillos y alguna frase buena lista para gastar. Que igual me da tiempo a sentarme con una de ellas. O con dos. Y escuchar sin prisa, sin tener que cerrarlo todo con un punto final.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque a veces \u2014y solo a veces\u2014 basta con quedarse en el and\u00e9n,<br>mirando c\u00f3mo pasa la vida\u2026<br>y salud\u00e1ndola con la mano.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>See you soon and happy reading!<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay momentos que se escapan del calendario y de la c\u00e1mara. Instantes m\u00ednimos, cotidianos, que nadie sube a Instagram ni anota en su agenda. Pero ah\u00ed est\u00e1n. 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