
La esperanza de vida no deja de aumentar. Vivimos más años que nunca.
La pregunta es: ¿cómo los vivimos?
En los últimos meses he escuchado varios podcasts y leído sobre un concepto que cada vez suena más fuerte: la longevidad consciente. No se trata solo de sumar años al calendario, sino de añadir vida a esos años. Evitar llegar al final del camino con el cuerpo agotado y la mente apagada. Vivir más, sí. Pero con autonomía, claridad mental y energía.
Revertir el envejecimiento
Hace unos días escuché en Roca Project a José Hernández Poveda, neurocirujano y experto en longevidad. Tiene centros especializados no en pausar el envejecimiento, sino en revertirlo.
Durante décadas, la medicina ha estado centrada en tratar enfermedades. Hoy empieza a girar el foco hacia prevenirlas y retrasarlas. No para evitar la muerte (eso sigue siendo inevitable), sino para retrasar la dependencia.
Cada vez más personas se hacen la misma pregunta:
¿Qué puedo hacer hoy para estar bien dentro de 20 o 30 años?
Caminar es el mejor remedio para el hombre.
Hipócrates
El auge de la longevidad
Uno de los grandes miedos de nuestra generación no es morir, sino perder capacidades:
- No poder moverte con libertad
- No reconocer a quienes quieres
- Depender de otros para lo básico
La longevidad que merece la pena no es la que te mantiene vivo, sino la que te mantiene funcional. Con cuerpo, mente y emociones alineadas.
Los cinco pilares de la longevidad son los que escuchamos día sí, día también: nutrición, ejercicio, sueño, salud mental y detección temprana.
Los centros de longevidad no prometen inmortalidad. Prometen algo mucho más sensato: acompañamiento, prevención y personalización. Analizar, medir, ajustar hábitos y hacer seguimiento. Menos magia y más constancia.
Y eso explica su auge: cada vez somos más conscientes de que nadie va a cuidar de nuestra salud por nosotros. Aunque me gustaría algún día poder acudir a un centro de este estilo, por ahora creo que se puede empezar volviendo a lo básico.
¿Qué puedes empezar a hacer hoy?
Sin tener que invertir en una clínica que te haga todas las analíticas completas y revise hasta el último parámetro de tu organismo. Hoy puedes empezar por lo sencillo. Seguro que si escuchas el podcast llegas a las mismas conclusiones que yo:
- Ocuparte de tu descanso. Organizarte para dormir entre 7 y 8 horas cada noche, en una habitación oscura y con una temperatura adecuada. A poder ser, hacer la última comida del día 3 horas antes de acostarte y alejarte de dispositivos y luz azul una hora antes de acostarte.
- Alimentarte para nutrirte. La alimentación puede ser tu gasolina o tu veneno. Huye de las dietas estrictas pero que tu base sean alimentos reales (fruta y verdura de temporada, carne y pescado de calidad). Evita o reduce al mínimo el consumo de alcohol, ultraprocesados y bebidas azucaradas. Dale la importancia que se merece a la ingesta de proteína (1,6g de proteína por kg de peso sería una buena referencia).
- Entrena. No hay nada más importante para tu salud que el ejercicio. Tanto de fuerza como cardiovascular. El Dr Hernández aconseja tres días de entrenamiento de fuerza y un entrenamiento de cardio a la semana. El músculo es nuestro mejor antídoto frente al envejecimiento.
Las preguntas incómodas
¿Qué hábitos estoy repitiendo hoy que me pasarán factura mañana?
¿Estoy invirtiendo en mi salud con la misma seriedad que en otros ámbitos?
¿Quiero vivir más… o vivir mejor?
Responderlas no exige perfección, solo honestidad.
El corazón es un órgano de fuego, y el cuerpo, su templo. Cuídalo como a tu hogar más sagrado.
Deepak Chopra
La longevidad no empieza a los 60. Empieza ahora. Con lo que comes, en cómo te mueves, en cómo duermes y en cómo te hablas.
No se trata de obsesionarse con el futuro, sino de cuidar el presente. Porque vivir más años debería ser un regalo, no una condena.
¡Nos leemos!
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