
Esta mañana, mientras leía un rato frente al fuego (con calma, que ya sabes que voy en x1 últimamente), me ha dado por pensar en la diferencia entre vivir más y vivir mejor. Porque sí, aspiramos a llegar a cumplir muchos años, pero… ¿cómo queremos llegar?
Lo que hacemos cada día suma o resta en ese camino. Y no hablo de fórmulas mágicas ni de modas pasajeras. Hablo de lo básico, lo que ya sabemos pero a veces olvidamos: cómo comemos, cómo dormimos, cuánto nos movemos y, en general, cómo cuidamos de nuestra salud.
Cuida tu cuerpo. Es el único lugar que tienes para vivir.
Jim Rohn
Lo que comes, te construye
O te destruye, claro está. Prefiero mirarlo desde el punto de vista del vaso medio lleno. No es cuestión de contar calorías ni de obsesionarse, pero sí de entender que la comida es el combustible de tu cuerpo. Si le das lo que necesita (frutas, verduras, proteínas de calidad, grasas saludables), funcionará mejor. Si le das ultraprocesados, azúcar en exceso y lo descuidas… pues lo notarás. Y lo peor es que no solo lo notarás hoy, sino dentro de 10, 20 o 30 años.
Como dice el clásico: somos lo que comemos. Yo te hablé ya en un post anterior que mediante la comida reafirmamos nuestra identidad. Es curioso, porque hay personas a las que le parece caro un litro de leche fresca o media docena de huevos camperos y ecológicos pero gasta con gusto el sablazo que le clavan con la bolsa de patatas fritas (y aire!). Todo son prioridades y tomar consciencia. Eso es así.
Dormir no es perder el tiempo
Siempre me ha gustado dormir. Pero tengo que admitir que hubo un tiempo en el que pensaba que dormir era equivalente a perder el tiempo. Un día leí algo que me hizo cambiar el chip: la falta de sueño es acumulativa (como las quemaduras del sol en la piel, pero ya hablaremos de eso que me voy por las ramas). No es solo que estés cansado hoy, es que cada mala noche le pasa factura a tu cuerpo a largo plazo.
Desde que duermo más y mejor, priorizando el descanso, me noto con más energía, más enfoque y de mucho mejor humor.
Dormir bien no es un lujo, es una necesidad.
Muévete, tu cuerpo te lo pide
No hace falta entrenar como un atleta, que oye, si eres algo parecido, ¡olé tú! Pero sí hace falta moverse: caminar, subir escaleras, bailar, estirar el cuerpo, hacer algo de fuerza. Lo que sea, pero hazlo. El cuerpo está diseñado para moverse, no para pasar el día sentado ni tumbado en el sofá por muy buena que sea esa última serie de Netflix que has empezado.
Si quieres llegar a los 70 sin dolores, sin sentirte limitado y con energía para seguir disfrutando, empieza hoy. No hay atajos. Hay gente que no ha nacido para tener fuerza de voluntad y calzarse las zapatillas de correr un día cualquiera. Si eres de esos, te aconsejo que empieces a pagar la cuota de un gimnasio o de clases con un entrenador personal. El hecho de invertir el dinero que tanto cuesta ganar suele ser el empujoncito extra que necesitabas para empezar.
La falta de actividad destruye la buena condición física de cualquier ser humano, mientras que el movimiento y el ejercicio físico la conservan.
Platón
Vivir mejor cada día, para vivir bien siempre
No podemos controlar cuánto vamos a vivir, pero sí cómo lo hacemos. Pequeñas decisiones diarias construyen el futuro. Comer mejor, dormir suficiente, moverse más… No se trata solo de sumar años a la vida, sino de sumar vida a los años.
¿Hoy qué vas a hacer para cuidarte mejor?
Cuidar lo que comemos, cómo dormimos y cuánto nos movemos es clave para vivir mejor y más años. Pero, ¿qué pasa con lo que consumimos digitalmente? Pasamos horas pegados a pantallas sin darnos cuenta de cómo afecta a nuestro descanso, nuestra concentración y hasta nuestro estado de ánimo.
¿Necesitas un detox digital? En el próximo post te contaré cómo reducir el tiempo en pantallas sin renunciar a lo importante y recuperar el control de tu atención (y de tu vida). ¡No te lo pierdas!
¡Nos leemos!